Artículo 1º: Lo que es la educación
La educación es la relación del individuo con la sociedad desde su
nacimiento. Por lo tanto el individuo será heredero de la sociedad en la que
vive y así dependerá su educación.
El individuo conocerá el significado de las cosas a medida que vaya
comprendiendo la reacción de los demás a sus actos.
Por lo tanto los aspectos psicológicos y sociales tienen la misma
importancia, sin ser ninguno subordinado del otro.
Es imposible preparar a un niño y educarle con el pensamiento de que se
adapte a un futuro, puesto que desconocemos como será éste. Pero si le podemos
preparar para que sepa adaptarse de la manera más rápida y eficaz posible.
Artículo 2º: Lo que
es la escuela
Dewey entiende que la escuela es una institución social, una forma de
vivir en comunidad. Los niños deben utilizar sus capacidades para fines
sociales.
Para él, la escuela debe representar la vida presente, formas que sean
vividas por sí mismos y no una preparación para la vida futura.
La escuela como institución debe simplificar la vida social existente
porque es compleja para el niño. Sin esta simplificación el niño se sentirá
distraído y abrumado.
La vida escolar ha de surgir gradualmente de la vida doméstica. Es asunto
de la escuela profundizar y ampliar su sentido de los valores concentrados en
su vida de hogar.
La educación actual fracasa porque olvida este principio fundamental.
Ésta concibe la escuela como un lugar que da ciertas informaciones, para
aprender lecciones o donde se han de formar ciertos hábitos, pero esto no llega
a ser parte de la experiencia vital del niño y no son verdaderamente
educativas.
El papel del maestro no está para imponer ideas o ciertos hábitos sino
que es un miembro más de la comunidad y debe seleccionar las influencias
adecuadas para el niño.
Los exámenes solo pueden aceptarse cuando se comprueban las aptitudes del
niño para la vida social y en qué lugar podrá adaptarse mejor.
Artículo 3º: Las materias de enseñanza
La vida social del niño es la base de
concentración en todo su desarrollo.
Dificultamos los resultados éticos
introduciendo rápidamente estudios especiales, de lecturas, escrituras…, sin
ninguna relación con su vida social.
El verdadero centro de concentración o
correlación de las materias escolares son las propias actividades que realiza
el niño.
No se puede unificar la educación en el
estudio de las ciencias o la naturaleza.
La literatura refleja e interpreta la
experiencia social, por lo que no puede ser la base, pero sí el sumario de la
unificación.
La base primaria de la educación se halla en
las capacidades del niño.
Las actividades constructivas o expresivas han
de ser el centro de correlación (cocina, costura, trabajo manual…) en la misma
medida que los medios de descanso o compensación.
Cuando se exponen los materiales y los
procesos que han hecho de la vida social lo que es, el estudio de las ciencias
es educativo. El estudio de las ciencias proporciona capacidad para interpretar
y controlar la experiencia ya adquirida.
Actualmente se ha perdido valor al estudio de
la literatura y el lenguaje porque se elimina el elemento social, aunque el
lenguaje es un instrumento lógico, primariamente es un instrumento social, ya
que es un medio de comunicación.
Artículo 4º: La naturaleza
del método
El método debe basarse
en el orden de desarrollo de las capacidades del niño.
La naturaleza del niño
va de un aspecto activo a un aspecto pasivo, primero se expresa y luego es
consciente de esa expresión. La consciencia se proyecta en las acciones. En la
escuela se olvida ese principio y se posiciona al niño en una actitud pasiva
absorbiendo conocimientos, lo que da lugar a unos malos resultados.
El razonamiento es
resultado de la acción y este nos ayuda a controlar las acciones. En la escuela
se trata de desarrollar esa capacidad sin referencia a la selección y
ordenación de los medios en acción, dando como resultado la presentación al
niño de símbolos arbitrarios, un conjunto de ideas sin sentido.
El mejor instrumento de
enseñanza es la imagen, la idea que el niño se forma acerca de unos
conocimientos. En la escuela se centran en que el niño se cree una imagen
concreta en lugar de educar su capacidad de crear dichas imágenes, lo que
facilitaría en gran medida la enseñanza.
Los intereses que
muestra el niño nos enseñan el estado en el que se encuentra su capacidad en
desarrollo. Observando estos intereses podemos conocer sus capacidades y el
material que más le favorece. Estos intereses no deben reprimirse ni
favorecerse.
No se debe provocar las
emociones. A través de la educación en la acción y el pensamiento las emociones
se educan por sí mismas.
BIBLIOGRAFÍA: Dewey, J. (1897). Mi credo pedagógico.
BIBLIOGRAFÍA: Dewey, J. (1897). Mi credo pedagógico.
(GRUPAL)
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